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10 de Enero de 2009


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Es una de las enfermedades características de nuestra época que afecta a uno de cada cuatro trabajadores. Este artículo le permitirá conocer sus síntomas y cómo frenar este proceso patológico.
18/11/2008 APM Prevención
El cuadro del síndrome del trabajador quemado o Burnout se define como "un estado de agotamiento físico, emocional y mental, causado por involucrarse en situaciones emocionalmente demandantes, durante un tiempo prolongado "tal y como lo definen Pines y Aronson en el año 1989. Posteriormente y de forma más cercana al mundo de la empresa podemos citar a Farber (2000) que lo define "como un reflejo de la mayoría de los ambientes de trabajo actuales, ya que la competencia laboral exige producir cada vez mejores resultados al menor tiempo y con los mínimos recursos posibles".
A partir esta realidad, él señala cuatro variables importantes para explicar el desarrollo del Burnout:
Para terminar nuestro enfoque citamos a Maslach, investigadora de la universidad de Berkeley, que junto con Jackson "afirma que la pérdida gradual de preocupación y de todo sentimiento emocional hacia las personas con las que trabajan conlleva aislamiento y deshumanización".
Como vemos, estas referencias nos dan la pista de las fases por las que transcurre el síndrome Burnout. Como se puede apreciar se producen unas demandas interpersonales, que generan cargas emocionales, y que ante la imposibilidad de soportarlas, nos acaban llevando a un cansancio emocional que implicará la aparición de síntomas, que harán que se genere la fase de despersonalización respecto a los compañeros. Se puede hablar de cinismo, es decir, desprecio hacia los compañeros, alejamiento y negatividad. Esto nos llevará a la última fase del síndrome, como es la baja autorrealización personal. Estos procesos se pueden detectar por medio de herramientas que están siendo usadas como, por ejemplo, la escala de Maslach, que se constituye con 21 items y que nos da información sobre las tres fases descritas anteriormente con las subescalas respectivas:
Las personas que padecen este síndrome pueden presentar síntomas conductuales, físicos y mentales, tales como:
Por otro lado, existen los síntomas que hurgan más en lo profundo, sensaciones como vacías, agotamiento, baja autoestima, baja tolerancia a la frustración.
Todo este cortejo de síntomas hacen que el trabajador no pueda rendir de forma normal y se genere una cadena de acontecimientos como la falta de reconocimiento, los fallos que el propio trabajador comete y que le reafirman a él en su distorsión, nula consideración. Ello hace que busque culpables y tienda al alejamiento tanto del trabajo como de los compañeros. Su autoconcepto cae y las consecuencias son los síntomas psicológicos comentados, y partir de aquí el bajo rendimiento y el absentismo se aumentan de forma exponencial.
¿Que debemos hacer para frenar este proceso tan negativo para todos?. De forma global es imprescindible tener claro que el Síndrome de Burnout está entre nosotros y para ser conscientes de ello conviene reflejar aquí lo que la Fundación Europea para la mejora de las Condiciones de Vida afirma "que uno de cada cuatro trabajadores padece el síndrome del trabajador quemado", lo cual nos da idea de la dimensión que esta patología tiene dentro del mundo laboral. Una vez siendo conscientes debemos de hacer un gran esfuerzo en la prevención que debe ser realizada desde los tres núcleos etiológicos: el factor personal, grupal y organizacional.
Factor individual: Lo primero que habrá que hacer es considerar las expectativas que la persona se ha trazado y ajustarlas a la realidad. Por otro lado, considerar el propio esquema de vida que cada uno tiene, intentando integrar trabajo, familia y aficiones.
Factor grupal o de equipo: Activemos los grupos de trabajo para que sirvan el soporte y exista espacios comunes de interlocución. Establezcamos grupos de mejora.Factor organizacional: Es necesario ser conscientes de una imperiosa necesidad en las organizaciones, así como la realización de la evaluación de riesgos psicosociales, fundamental para saber la salud de la organización. Como consecuencia de ello se tendrá que poner en marcha una serie de procesos como:
Todo lo citado no tiene que hacernos olvidar que una vez establecido el síndrome de Burnout, es el trabajador de forma individual el que necesita ser tratado, pero este tratamiento debe ser integral, es decir no podemos abordar este cuadro desde la perspectiva exclusiva de lo personal sino que debe ser contemplado todo el entorno del trabajador y actuar en todos los frentes.
Dr. Ignacio Ventura
Pamplona 14-11-08
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