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10 de Enero de 2009


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Consejos para poder desarrollar nuestro trabajo evitando este molesto dolor.
04/02/2008 Nueva Gestión
El dolor de espalda afecta al 80% de la población en algún momento de su vida y causa en los países europeos un gasto público equivalente a entre el 1,7 y el 2,1 por ciento del PIB. Pese a estas alarmantes cifras, existen hábitos posturales que pueden blindar nuestra espalda contra cualquier molestia.
El dolor de espalda aparece gracias a un mecanismo neurológico que implica la activación de los nervios que transmiten el dolor y que desencadenan las contracturas musculares y la inflamación con diversos grados de intensidad. Como regla de oro general, para evitar y tratar el dolor de espalda se debe mantener un alto grado de actividad y evitar el sedentarismo. Una vez se padece, y en la mayoría de los casos, el dolor de espalda se trata con medicamentos y otros tratamientos no quirúrgicos, ya que la cirugía sólo está indicada para un número muy reducido de casos. Además del sedentarismo, existen algunos factores que multiplican el riesgo de sufrir dolores de espalda y también ciertas pautas posturales destinadas a que las actividades cotidianas repercutan lo menos posible en la espalda.
Según la Fundación Kovacs, institución especializada en la investigación de las dolencias de la espalda, los dolores de espalda, y específicamente los dolores lumbares, son la causa más frecuente de absentismo laboral. En Estados Unidos causan el dieciséis por ciento de las bajas laborales y son responsables del treinta y tres por ciento del coste global de estas bajas.
Sin embargo, la evidencia ha demostrado que el reposo y la baja laboral no han mejorado los problemas de las personas con esta dolencia, sino que diversos estudios han manifestado que el tratamiento más efectivo radica en fortalecer los músculos de la espalda, mantener el mayor grado posible de actividad física y huir de actitudes pesimistas con respecto al dolor.
Existen, sin embargo, algunos factores, tanto mecánicos como psicosociales, que aumentan el riesgo de padecer dolor de espalda en los trabajadores.
Según la Fundación Kovacs, lo primero que hay que hacer para prevenir el dolor de espalda es evitar el miedo al dolor, ya que cuando esta dolencia aparece en el trabajo se debe principalmente a un mal funcionamiento transitorio y no a una lesión grave.
Conocer y cumplir las normas de higiene postural básicas, usar adecuadamente los elementos ergonómicos a nuestro alcance y rodearse de un buen ambiente laboral son algunas de las recomendaciones básicas para evitar estas molestias. Además de estas consideraciones generales, existen normas concretas muy fáciles de adoptar con el fin de prevenir el dolor de espalda:
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