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20 de Noviembre de 2008


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La mayoría de los trabajadores que están sometidos a exposiciones de sustancias químicas tienen una escasa percepción -por desconocimiento- de la peligrosidad y los efectos que tienen estos compuestos sobre la salud. Unos consejos le ayudarán a tomar precauciones ante estos riesgos.
14/06/2005 APM Prevención
Miles de trabajadores mueren al año en España por cáncer, enfermedades cardiovasculares, pulmonares, etc. Otros muchos miles, sin embargo, contraen y padecen enfermedades como lesiones en hígado, riñón, pulmón, médula ósea, piel, etc., debido a la exposición a sustancias químicas.El riesgo químico se ve incrementado por malos hábitos tales como errores de uso, precariedad laboral, falta de formación/información por parte del empresario, mala utilización de los equipos de protección, inexistencia de los mismos, etc.
La mayoría de los trabajadores que están sometidos a dichos riesgos tienen una escasa percepción de los mismos por desconocimiento sobre la peligrosidad y los efectos sobre la salud.
Los disolventes son uno de los grupos de productos químicos industriales de mayor uso, producidos y utilizados en grandes cantidades bajo una gran variedad de denominaciones comerciales y químicas en casi todas las industrias, desde refinerías de petróleo, industrias de plásticos o química, hasta la farmacéutica, textil, madera, caucho o calzado, por citar algunas.
Entran en nuestro organismo por:
1. Inhalación. Es la vía más importante de intoxicación. El vapor del disolvente en el aire es respirado y pasa fácilmente a través de los pulmones hasta entrar en la sangre.
2. Contacto con la piel. Muchos disolventes pasan directamente a través de la piel y entran en el torrente sanguíneo. Se pueden absorber ya sea, por la manipulación directa del mismo o, a través del contacto de los vapores con las partes desprotegidas de la piel.
3. Ingestión. Los disolventes pueden ser ingeridos a través de la boca por contacto con las manos, bebidas, alimentos y cigarrillos contaminados.
Patologías de los disolventes
A corto plazo, o con una exposición corta, nos pueden generar:
- Irritación de ojos, nariz y garganta
- En contacto con la piel, pueden provocar eczema e irritación ya que los disolventes disuelven las propias grasas de la piel
- Actuación sobre el sistema nervioso central (SNC) con efecto narcótico (sensación de somnolencia)
- Náuseas, vómitos, mareos
- Dolores de cabeza
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