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10 de Enero de 2009


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Virus, gusanos, troyanos, spam, dialers... Muchos son los peligros a los que se enfrenta nuestro ordenador. Es necesario que los conozcamos y sepamos cómo enfrentarnos a ellos.
27/10/2004 consumer.es
La actividad cotidiana o el deporte entrañan una serie de riesgos que asumimos y contrarrestamos con normalidad. La tecnología, sin embargo, ha invadido nuestras vidas a gran velocidad, lo que nos ha dejado expuestos e indefensos ante los problemas de seguridad que comporta. Al igual que se cierra con llave la puerta de casa cuando salimos, el ordenador debe estar acondicionado para proteger su integridad y los datos personales. Si está conectado a Internet, esta necesidad se acentúa. Pero no hay que ser alarmista. Los peligros de la conexión a la Red tienen que ver sólo con la seguridad de la información, y tomando las debidas precauciones el improbable ataque de un intruso o la más factible infección de un virus pueden ser evitados. Y no hay que esperar a que aparezca un contratiempo, como suele ser habitual, para ser consciente de la amenaza y actuar.Porque la principal causa de los problemas de seguridad, por encima de los fallos del equipo o de sus programas, es la falta de información y formación de los usuarios. Éstos, a los que se apremia a conectarse a la Red y formar parte de la Sociedad de Información, se encuentran a la postre con que la responsabilidad de la seguridad de su equipo recae sobre sus hombros.
La primera línea de defensa
Las barreras de protección que no se pueden dejar de levantar limitan los peligros de las herramientas más utilizadas de Internet. Sin la menor duda, actualmente son los virus que llegan por correo electrónico el peligro potencial más importante. Protegerse contra ellos y evitar su propagación es casi un deber del internauta.
El usuario sólo necesita un par de armas para estar vacunado contra la gran variedad de 'bichos' —virus, gusanos, troyanos...— que pululan por la Red: un antivirus actualizado y un poco de “cibereducación”. Para lo primero basta una pequeña inversión económica o utilizar periódicamente las herramientas gratuitas on-line de los fabricantes (como la de www.virusportal.com); para lo segundo, un poco de información resumida en dos reglas básicas: recelar de los mensajes de personas desconocidas y, sobre todo, jamás abrir un archivo adjunto que no sea de entera confianza.
El e-mail también está relacionado con otra de las grandes plagas de la Red: los mensajes publicitarios no deseados o spam. Aquí la formación gana peso, ya que las herramientas antispam no son del todo eficaces (o dejan pasar demasiada 'basura' o se llevan por delante e-mails amigos). El internauta avezado sabe que para mantener limpio el buzón debe cuidar a quién da su dirección electrónica, nunca firmar con su dirección auténtica en foros o grupos de noticias, y en ningún caso reenvía mensajes en cadena o avisos de virus sin contrastar. Conviene hacerse con una dirección gratuita (como las de www.yahoo.es o www.mixmail.com) para usarla ante la duda y reservar el buzón principal para los dársela a los remitentes más allegados.
A medida que el usuario va estrechando su relación con la Red, también debe ir aumentando el nivel de seguridad. Así, al contratar una conexión de alta velocidad ADSL, la primera línea de defensa debe ser un firewall (cortafuegos). Programas como ZoneAlarm (www.zonelabs.com), que se pueden descargar gratis en su versión básica, controlan la conexión a Internet, avisando al usuario si algún programa intenta enviar información a la Red o si alguien trata de acceder al ordenador desde fuera.
Extraños en el disco duro
La amenaza a la integridad del equipo tiene varios frentes además del correo electrónico, ya que también puede llegar a través de la mensajería instantánea, la descarga de programas, por medio de los sistemas de intercambio de archivos o, simplemente, al navegar.
Hay sitios web capaces de cambiar la página de inicio del navegador, añadir nuevos favoritos o instalar barras de navegación sin el permiso del usuario. Y, más perniciosas, aquellas que modifican la conexión a Internet redirigiéndola a un número 906 disparando la factura telefónica. Para este último problema, uno de los fraudes más denunciados en Internet, conviene controlar que el programa de conexión (el de “Acceso telefónico a redes”) no marque un número que empiece por 906.
También hay que tener cuidado con cierto tipo de programas, normalmente el de uso limitado (shareware) descargado de la Red. Al instalarlo, el PC puede quedar 'infectado' por programas desconocidos a no ser que el usuario, en el mejor de los casos, lea la letra pequeña durante la instalación. Se trata de sistemas que bombardean con publicidad intrusiva o de aplicaciones espía (spyware), utilizadas para enviar información sobre los movimientos del internauta. Conviene usar de forma regular unos programas gratuitos que contrarrestan sus efectos dañinos; uno de los más efectivos es Ad-aware de Lavasoft (www.lavasoft.com).
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