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02 de Diciembre de 2008


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La tecnología "sin hilos" nos ha conquistado. Hemos sustituido el viejo teléfono por el móvil de última generación y la mesa de trabajo por cualquier lugar conectado a Internet. Aún así, es en el mundo de la empresa donde la aplicación de la tecnología wireless alcanza su mayor potencial.
10/04/2007 CEIN
La primera ventaja del wireless es, sin duda, que no necesita cables. Esta circunstancia evita muchos dolores de cabeza cuando se trata, por ejemplo, de unir dos naves de una empresa separadas por unos pocos metros… de suelo municipal. O de conectar edificios entre los cuales haya hecho acto de presencia la madre naturaleza (o el ser humano) en forma de río, lago o autopista.
En contra de lo que se pudiera pensar, esta tecnología no tiene por qué sustituir necesariamente al cableado tradicional, sino que también puede complementarlo. La conexión de una empresa puede integrar una línea wireless que aporte seguridad y respaldo en caso de una caída de la red tradicional.
La comunicación wireless realiza una excepcional labor de apoyo en trabajos arduos que impliquen movilidad, como un inventario de almacén. La tarea del trabajador se agiliza enormemente mientras recorre con total comodidad, PDA en mano, la nave industrial y trabaja en tiempo real contra las aplicaciones de la empresa. Un lector de códigos de barras le puede proporcionar cualquier información sin más desplazamiento que el imprescindible para localizar el código de barras del producto en cuestión. Muchos restaurantes equipan ya a sus camareros con PDA de último modelo con avanzados sistemas operativos y aplicaciones.
También es inestimable el servicio que presta esta tecnología en la realización de eventos y reuniones de todo tipo en nuestros edificios históricos, generalmente con una dotación de infraestructuras escasa. La red wireless suple sin problemas esa carencia del cable tradicional.
Por otra parte, la implantación de una red por cable en empresas de grandes dimensiones y alto número de empleados resulta muy costosa. Es en este punto donde la tecnología wireless y la telefonía IP se dan la mano en una red única donde tienen cabida tanto los datos como el teléfono, y a un precio bastante más razonable.
Pero no todo iba a ser ventajas. La tecnología wireless llega y trae consigo nuevos problemas, y alguno más que creíamos resuelto. El más conocido y quizás el más importante es el de la seguridad. Con la ayuda de un simple programa descargable por Internet, una persona podría acceder al servidor remoto de otra que estuviera conectada en las inmediaciones, y de ese modo acceder a toda su documentación.
El segundo problema es el del rendimiento. Las velocidades que la tecnología wireless alcanza en la actualidad son más que respetables, pero lamentablemente compartidas. Es decir, cuanto mayor es el número de personas conectadas a Internet vía wireless, menor es la velocidad.
La cobertura provoca a su vez ciertas dificultades. Los puntos de acceso wireless cuentan con distintas coberturas, algunas de ellas notablemente extensas. El problema llega cuando se comprueban esas distancias teóricas en la vida real.
La buena noticia es que ya disponemos de soluciones adecuadas para superar estos impedimentos. Así, la seguridad se refuerza notablemente si se utilizan mecanismos para ocultar, de manera eficaz, los datos que se transmiten por wireless mediante el empleo de protocolos que permiten cifrar estos contenidos.
El problema del rendimiento también se puede controlar en la medida en que se incrementa el caudal disponible y se controla el ancho de banda al que los distintos usuarios pueden acceder. En la actualidad existen herramientas, como los controladores Wireless, que permiten definir distintos accesos y velocidades dependiendo del usuario: se distingue entre usuarios invitados (acceso únicamente a Internet y un caudal muy restringido) de otros usuarios (acceso seguro a otros recursos de la empresa y sin un límite de caudal).
La adecuada cobertura también se consigue con un diseño inteligente y mediante redes de tipo mesh que permiten gestionar, de manera más eficiente, la señal de los accesos wireless de modo que si uno cae, el resto aumente su señal hasta "ocupar" su radio. De esta manera no se producirá ninguna falta de servicio si cae alguno de los accesos wireless.
La tecnología wireless permite, por tanto, solucionar muchos de los problemas actuales de la red y además ampliar el abanico de funcionalidades. Pero para que esta nueva aventura tenga un final feliz, debemos introducirnos en las tecnologías wireless siempre de la mano de profesionales. De lo contrario, corremos el riesgo de acabar inmersos en una red… de pesadillas.
Asun Ayesa Gracia
Técnica del Departamento de Innovación y Consolidación de Empresas de CEIN
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