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02 de Diciembre de 2008


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Casi todas las empresas españolas están conectadas a Internet, sin embargo, son muchas menos las que cuentan con portal corporativo o las que emplean este medio para comercializar sus productos. Estar en la Red es imprescindible, valórelo y sepa qué debe tener en cuenta.
02/06/2008 Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX)
Hasta ahora todavía son pocas las empresas españolas que se han lanzado a nadar en las aguas revueltas de la sociedad de la información y la tecnología. La gran mayoría, de hecho, ni siquiera se ha atrevido a acercarse al agua. Un dato ilustrativo: apenas cuatro de cada diez empresas españolas disponen de un portal corporativo, casi treinta puntos por debajo de la media europea.No obstante, una curiosa contradicción subyace bajo la superficie y es que casi el 82% de las empresas está conectada a Internet. Es más, desde la entidad pública para contribuir al desarrollo de la sociedad de la información Red.es, Ricardo Vázquez asegura que “más del 80% de las empresas está convencida de que las TIC ayudan a la empresa y la hacen más competitiva".
Las razones que se esconden detrás de esta paradoja son variadas aunque se podrían resumir principalmente en dos: conservadurismo y desconocimiento. Eduardo Albalá, consultor de Barrabés Internet, explica que “muchas pymes piensan que no necesitan las nuevas tecnologías, que pueden seguir funcionando como lo han hecho toda la vida, el problema es que las cosas ya no funcionan como toda la vida”. Lo cual no quiere decir que no vean la utilidad de las TIC sino que, simplemente, no la ven para sus propias empresas.
Estos datos no son sino el reflejo en el mundo empresarial del estancamiento del uso de Internet en los hogares españoles.
Sin embargo, hay indicios de esperanza. Cada vez un mayor número de empresas ve nuevas utilidades a Internet. A las más habituales de buscar información o realizar operaciones bancarias se le une la posibilidad de realizar gestiones ante las administraciones públicas. Además, el uso del comercio electrónico (ver El Exportador Digital, nº 70) se está normalizando y, si bien las ventas a través de Internet están por debajo de la media europea, no es el caso de las compras, que se sitúan un 5% por encima. La creciente percepción de seguridad en las transacciones comerciales a través de la red está acelerando la implantación de este canal comercial.
Al contrario de lo que muchas veces se cree, las TIC no se reducen sólo a la creación de una página web o a la realización de transacciones económicas en la red. El abanico de posibilidades que ofrecen es tan amplio que puede adecuarse a cualquier empresa de cualquier sector. Alfonso Janeiro, responsable del programa PIPEnet, diseñado por el ICEX para impulsar la implantación de las TIC en pymes exportadoras, señala que no hay ningún modelo predominante de empresa y que en todos los sectores “se dan cuenta de la importancia de diseñar y desarrollar una estrategia de comercio electrónico y de las posibilidades de las nuevas tecnologías para mejorar su negocio”.
Hay que tener también presente que el desarrollo de soluciones tecnológicas ha de estar siempre adaptado a la capacidad humana de la empresa. Las tecnologías han de ser lo más sencillas de manejo posibles y se ha de proporcionar una formación apropiada a los trabajadores. Ningún proyecto de implementación tecnológica puede perder nunca de vista al usuario.
Antes de sumergirse en el universo de la tecnología, las empresas deben elaborar un plan de negocio concreto, definir unos objetivos económicos y elegir un segmento de mercado adecuado. Mariano Correa, director de la consultora Azertia, sentencia: “Se tiene que ir desde la estrategia primero, a los sistemas de información después”.
La fascinación por la tecnología como un fin en sí mismo puede dar lugar a aberraciones que pueden costar mucho tiempo, dinero y desconfianza para asumir innovaciones que sí pueden ser necesarias en un futuro. Después de todo, el éxito de una empresa depende, en última instancia, de que tenga algo que ofrecer y de que lo comercialice mediante un plan de negocio apropiado.
En el caso de que la pyme se lance a la aventura exterior, estableciendo un plan estratégico de internacionalización y objetivos de penetración o consolidación en mercados extranjeros, las dificultades se dispararán y exigirán ineludiblemente tecnología para poder hacerles frente (ver El Exportador Digital, nº 95). Eduardo Albalá asegura que “sin TIC, el 99% de las empresas globales no podría desarrollar su actividad, o al menos no a los costes actuales. Los ahorros en gestión, comunicación, promoción, se multiplican con la existencia de barreras geográficas, idiomáticas, etc.”.
No obstante, como en casi todos los aspectos de la economía, las dificultades se pueden transformar en oportunidades. El nuevo contexto tecnológico internacional provoca que nunca antes en la historia haya sido tan fácil para una pyme importar y exportar. Los datos macroeconómicos anuales reflejan un constante aumento del comercio internacional y, en buena medida, se debe a las oportunidades generadas por la instantaneidad en la comunicación y por los mayores flujos de información.
Contar con una página web resulta absolutamente imprescindible. Después de todo, es la puerta abierta a potenciales clientes de todo el mundo (ver El Exportador Digital, nº 52). Sin embargo, el diseño y mantenimiento de un portal corporativo no es una tarea en absoluto sencilla.
Para empezar, la página web tiene que ser accesible, entendiendo por accesibilidad el que pueda llegar al mayor número de individuos. En segundo lugar, es necesario que esté bien posicionada en los buscadores. Para ello la página ha de recibir el máximo de visitas. Definir bien las palabras clave que se asocien a tu empresa y aparecer como "link" en otras páginas es decisivo. En tercer lugar, una vez que tenemos al usuario en la puerta, la página tiene que ser “fácil de utilizar, sencilla, clara, comprensible”, como explica Ignacio Gil, consultor de imagen y comunicación.
Una empresa no tiene ni siquiera por qué vender sus productos necesariamente on-line. El portal puede ser simplemente un canal para la divulgación y la promoción de los productos o para reforzar la imagen de la empresa. En palabras de Ricardo Vázquez, “la presencia en Internet da mucha más visibilidad a la empresa, amplía su público objetivo y, en resumen, posiciona a la propia pyme en un mercado creciente”. La visita de un cliente potencial a una página web apenas dura unos escasos segundos. Si la impresión que se lleva no es favorable por razones estéticas o funcionales, lo más probable es que no vuelva nunca más.
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