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02 de Diciembre de 2008


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Internet se ha convertido en una herramienta que ofrece a las empresas múltiples posibilidades. Además de permitir adaptar las opciones tradicionales de comercio a las nuevas tecnologías, también posibilita generar otras iniciativas que pueden dar óptimos resultados.
24/01/2006 Xabier Otazu
Para las empresas, en la historia de Internet se pueden distinguir tres etapas. Una primera etapa de “introducción” en las que la mayoría de las empresas no prestaban demasiada atención a esta nueva tecnología.Una segunda etapa de rápida extensión o “boom” en la que todo el mundo quería estar en Internet, se aplicaba la máxima: “si no estás en Internet, no existes”. Esto generó proyectos, en ocasiones excesivos, que fracasaron por haber sobrevalorado la capacidad que tenía la Red en ese momento. Y se crearon, también, gran cantidad de páginas de escasa o nula actualización que ejercían una especie de papel de folleto publicitario maltratado (muchas siguen siendo esto).
Por fin, una tercera etapa y última, en la que nos encontramos desde hace no mucho, en la que la Red es utilizada por las empresas de manera más racional y en la que una entidad, antes de entrar en la world wide web se pregunta qué es lo que persigue con su presencia.
Esta etapa aprovecha lo mejor del boom, aprende de aquellos errores y disfruta y se beneficia de las creaciones que se generaron durante la segunda etapa, que se ha demostrado como imprescindible en la evolución de la red de redes.
Si hablamos de la finalidad, Internet sirve a las empresas principalmente a través de dos vías:
- comercial
- comunicativa (publicidad, comunicación institucional, etc.)
En lo referente a comercialización, se presenta el comercio en línea (on line), que dispone de múltiples variantes pero que en esencia repite dos esquemas:
- venta de contenido no virtual
- venta de contenido virtual
El contenido no virtual incluye la venta de productos que se adquieren en la Red y se entregan físicamente en casa (como pueden ser libros, ordenadores, dvd,...) o se disfrutan (billetes de tren o avión, estancias en hoteles, compra de entradas...).
El contenido de carácter virtual incluye lo que es comprado por la Red y recibido a través de ese medio, como pueden ser descargas de música, programas para el ordenador, diversas posibilidades para los teléfonos móviles, películas, casinos on line, juegos en descarga...
Así pues, si compramos por Internet un CD con música de Frank Sinatra y nos lo envían a casa estaremos realizando una compra de contenido no virtual, mientras que si esas canciones que componen el disco las descargamos en nuestro ordenador directamente, será una compra de carácter virtual.
En la parte de las empresas que utilizan las webs como lugar desde el que comunicar podemos distinguir dos sistemas primordiales dependiendo de su finalidad:
- publicitaria
- relacional
En lo publicitario, distinguiremos, a su vez, dos básicos o esenciales:
- la web como soporte de información del producto, sin definir aspectos que explícitamente defiendan su venta. Aquí puede entrar la enumeración de características de un producto, por ejemplo.
- el formato promocional, en el que se resaltan cualidades del producto o sus ventajas competitivas con el fin de inducir a la compra.
Otra de las posibilidades más importantes y singulares que ofrece Internet es la posibilidad de comunicar directamente con nuestro destinatario, la finalidad relacional.
Hasta hace poco, la mayoría de las empresas, si querían comunicar algo debían hacerlo por medio de intermediarios: la prensa, sus minoristas, etcétera; siendo más complicado para un usuario poder informarse directamente.
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