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09 de Enero de 2009


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Más y mejores empleos e igualdad de oportunidades son las consignas de la política social y de empleo europea, que desea que todos los ciudadanos estén preparados para seguir adelante con el cambio en una economía basada en el conocimiento. Esta política es esencial para la denominada "Agenda de Lisboa", el marco político de la Unión para el crecimiento y la creación de puestos de trabajo.
25/12/2006 Cámara Navarra de Comercio e Industria
La estrategia europea de empleo para la creación de puestos de trabajo, así como las estrategias para la reforma del mercado laboral, junto con una Agenda social destinada a garantizar que las ventajas del crecimiento alcancen a toda la sociedad y lleguen a todas las regiones de la Unión, constituyen las piedras angulares de la política social y de empleo.
Todos los Estados miembros elaboran de común acuerdo unas directrices de empleo plurianuales en las que establecen prioridades comunes y objetivos individuales para sus políticas en la materia. Las directrices vigentes en la actualidad abarcan el período 2005-2008 y forman parte de las directrices integradas para el crecimiento y el empleo previstas para ese mismo período, que incluyen, asimismo, la gestión económica. Las directrices de empleo constituyen la base de los programas nacionales de reforma y el componente en materia de empleo del programa de Lisboa de la UE, que incluye todas las acciones destinadas a fomentar el conocimiento y la innovación, a hacer de Europa un lugar más atractivo en el que invertir y trabajar, y a crear más y mejores empleos.
Las directrices de empleo tienen en cuenta la necesidad de aplicar políticas destinadas a lograr el pleno empleo, mejorar la calidad y la productividad en el trabajo y reforzar la cohesión social y territorial; incluyen métodos para alcanzar un mayor grado de adecuación entre las necesidades del mercado laboral y las capacidades disponibles; reconocen que es necesario combinar la flexibilidad del mercado laboral con la seguridad del empleo y reconocen, además, el papel de los interlocutores sociales; por último, abogan por una evolución de los costes laborales y unos mecanismos de fijación de salarios propicios para la creación de empleo, por la expansión y la mejora de las inversiones en capital humano y por la adaptación de los sistemas de educación y formación a los nuevos requisitos en materia de capacidades.
La Agenda 2005-2010 abarca políticas destinadas a la creación de puestos de trabajo, la lucha contra la pobreza y el fomento de la igualdad de oportunidades para todos. Se trata de un marco para promover, en colaboración con las autoridades públicas (tanto a nivel local como nacional), los representantes de los trabajadores y los empresarios, así como las organizaciones no gubernamentales, la posibilidad de transferir las pensiones y los derechos en materia de seguridad social a fin de crear un auténtico mercado laboral europeo, consiguiendo que un mayor número de personas se incorporen al mundo del trabajo en particular, jóvenes y mujeres, actualizando la legislación en materia laboral de manera que se tengan en cuenta las nuevas formas de trabajo como los contratos de corta duración y logrando la reestructuración a través del diálogo social. Se trata, asimismo, de un marco para ayudar a los Estados miembros a reformar las pensiones y la asistencia sanitaria, a combatir la pobreza y las cuestiones sociales y de empleo que vayan surgiendo a medida que envejece la población, así como a impulsar la igualdad de oportunidades y erradicar las desigualdades y la discriminación.
La Unión Europea desempeña un importante papel en la financiación de la necesaria inversión en capital humano, para el desarrollo tanto de habilidades profesionales como de capacidades sociales, de manera que las personas tengan más facilidad para encontrar trabajo o crear su propia empresa. Se presta especial atención a la financiación de zonas de la Unión Europea con niveles de desempleo particularmente elevados o con ingresos medios bajos, así como a la lucha contra la discriminación, el fomento de la igualdad entre hombres y mujeres y la prevención de la exclusión social. 2007 será el Año Europeo de la igualdad de oportunidades para todos.
La Unión Europea tiene una larga tradición en garantizar un entorno de trabajo decente en todo su territorio y en proteger los derechos de los trabajadores a través de normas comunes mínimas sobre condiciones de trabajo y sobre salud y seguridad en el trabajo (por ejemplo, protección frente al ruido o la exposición a las sustancias químicas o protección de las mujeres embarazadas y los trabajadores menores de dieciocho años). Otros textos legislativos consagran derechos básicos relativos al tiempo de trabajo, el permiso parental, la información básica que todos los empresarios deben facilitar a los nuevos trabajadores sobre su puesto de trabajo y las condiciones en que han sido contratados, las condiciones de un eventual despido colectivo y la igualdad de trato entre los trabajadores temporales o a tiempo parcial y los trabajadores fijos a tiempo completo. La legislación de la Unión Europea también consagra el principio de igualdad de retribución para un mismo trabajo, así como la protección frente al acoso sexual.
La UE prohíbe la discriminación por motivos de sexo, origen racial o étnico, discapacidad, orientación sexual, edad y religión o creencias, lo que se ve reforzado por leyes que prohíben la discriminación por razón de sexo en el acceso a los bienes y servicios (con algunas excepciones en el caso de los seguros) y por estrategias políticas destinadas a combatir la discriminación y la xenofobia y a garantizar que todas las políticas de la Unión Europea tengan en cuenta las cuestiones de género. Para 2007 está prevista la creación del Instituto Europeo de la Igualdad de Género.
La Unión Europea promueve asimismo las relaciones laborales modernas y el diálogo entre los representantes de los trabajadores y los empresarios. Un buen clima de trabajo no sólo intensifica la protección de los trabajadores, sino que contribuye a la competitividad. La Comisión Europea fomenta la responsabilidad social de las empresas, promoviendo la idea de que los aspectos sociales y ambientales deben formar parte integrante de las estrategias empresariales.
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