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09 de Enero de 2009


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La Unión Europea es un mercado único para la compra de bienes y servicios, con libre circulación de bienes y factores de producción, pero no es un mercado único a la hora de realizar una compraventa empresarial.
03/04/2007 IESE-Insight
Según el profesor de Finanzas del IESE y titular de la cátedra Grupo Santander de Instituciones Financieras y Gobierno Corporativo, José Manuel Campa, esta situación desemboca en una menor competitividad de las empresas europeas como se demuestra en el documento "Fusiones y adquisiciones en Europa: Una asignatura pendiente".
La UE aprobó recientemente, y tras quince años de negociaciones, una propuesta de Directiva destinada a normalizar la compraventa de empresas a través de unos procedimientos más transparentes y estandarizados. Sin embargo, Campa la califica de "auténtico fracaso" porque autoriza el mantenimiento de la normativa nacional a los Estados miembros para evitar la toma hostil de empresas nacionales por empresas extranjeras, a la vez que permite a las empresas europeas la utilización de medidas de blindaje que, aunque sean ilegales en el país de la empresa adquirida, estén permitidas en los países de la potencial empresa compradora. Según su opinión, ha sido una imposición de los Estados y un reflejo de la relación de poder en el seno de la Unión.
El profesor del IESE sentencia que el marco aprobado no ofrece perspectivas de mejora a medio plazo y lo considera un obstáculo grave, puesto que se suma a otras barreras culturales o sociales importantes que dificultan la integración empresarial europea, como el idioma, las prestaciones sociales o la falta de movilidad geográfica, que por su propia naturaleza requieren muchos años para ser superadas.
Tras unos años de estancamiento, las fusiones y adquisiciones en Europa empezaron a recuperarse en los primeros meses del año 2004. En el primer trimestre del año se anunciaron operaciones por valor de 152.600 millones de dólares, un 17 por ciento más que en el mismo período del año anterior. Tal crecimiento se debe, en parte, a transacciones importantes como la OPA hostil de la francesa Sanofi sobre la francoalemana Aventis o la compra de BellSouth en Latinoamérica por Telefónica.
En el mercado español la línea ascendente es mucho más acentuada que en la media comunitaria, ya que creció el 95 por ciento, con el anuncio de 234 operaciones y un valor total de 14.848 millones de dólares. Las operaciones más destacadas, aparte de la ya citada de Telefónica, se produjeron en el sector financiero con la adquisición del Banco Atlántico por el Sabadell; la del 100 por 100 de Bancomer por el BBVA; y la compra del banco británico Abbey por parte de Grupo Santander anunciada en julio de 2004.
Aun cuando puede hablarse de una tendencia positiva, Campa advierte que estamos sólo ante un primer indicio de recuperación, que habrá que ver si se consolida, puesto que las fusiones e integraciones habían retrocedido en los últimos tres años a pesar del optimismo por la implantación del euro.
Campa desagrega tales iniciativas empresariales del primer trimestre del 2004 y descubre que no todo el monte es orégano. La mayoría de los fenómenos de adquisición o fusión son domésticos, entre empresas del mismo país y con el objetivo de mayor presencia en los mercados nacionales. Son pocos los pasos hacia empresas "europeas" en el sentido de plurinacionales. La excepción sería la anteriormente mencionada compra de Abbey por Santander, pero como incluso el propio presidente del grupo Santander dijo en su anuncio, esta operación responde más a una oportunidad puntual en el mercado que a un cambio de tendencia en la integración Europea. Otra tendencia observada en este período es que no se trata de un fenómeno específico europeo sino también de la economía americana.
El artículo revela otro dato significativo: las fusiones generan valor para los accionistas de la empresa vendedora, pero en general no aportan valor neto para los de la empresa compradora, e incluso se comprueba que el valor de las acciones de ésta tienden a bajar ante el anuncio de una fusión. Tales pérdidas bursátiles no son homogéneas en todos los sectores, empresas y situaciones, sino que están relacionadas con las dificultades que el inversor prevé que tendrá la empresa, y dependen tanto de las distintas culturas de las empresas fusionadas como de la dificultad del marco legal para una buena integración.
Si desea acceder al artículo en la web de IESE puede visitar este enlace: "Europa, mercado único de bienes y servicios pero no de compraventas empresariales."
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