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09 de Enero de 2009


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El proceso de consolidación europea parece encontrarse en "stand-by" tras el rechazo a la ratificación de la Constitución Europea mediante referéndum en Francia y Holanda. ¿Puede estar perdiendo fuerza la consolidación de la Europa de los Estados?
14/08/2007 Cámara Navarra de Comercio e Industria
Sin embargo, existe una Europa tal vez no tan institucionalizada pero no de menos importancia a la que hay que tener presente como verdadero motor de crecimiento: la Europa de las regiones. Aunque desde un punto de vista jurídico las regiones tienen menos entidad que los Estados, su importancia desde un punto de vista económico es crucial.
Podría pensarse que esta idea es paradójica en un mundo globalizado como en el que ya nos encontramos, pero no es así: un país es rico porque sus regiones (o algunas de ellas) lo son y por ello, analizar la competitividad de la UE implica considerar la competitividad de sus regiones.
Claro está que existen factores macroeconómicos o factores "país" que afectan a la capacidad competitiva de las regiones. La transparencia y nivel de burocracia de las Administraciones, el marco regulatorio vigente, la seguridad de las transacciones comerciales, la defensa de la competencia y la protección de los derechos individuales, así como variables macroeconómicas como la tasa de inflación, el empleo o el marco fiscal, determinan la capacidad de competir de las empresas. Sin embargo, en las economías desarrolladas estos factores pueden considerarse más o menos similares puesto que el entorno macroeconómico de los países de la UE no difiere en gran medida. Esto implica que la capacidad competitiva de las empresas viene dada no tanto por los factores macroeconómicos, sino por las características del entorno, de la región o la ciudad donde operan.
Esta es la idea defendida por expertos en competitividad como el propio M. Porter, para quien la apertura y desaparición de fronteras y el aumento de la facilidad para exportar e importar tecnología y conocimiento hacen que la competencia de las empresas sea mundial, global, pero su ventaja competitiva se define a nivel local y regional. Estos son los dos vectores fundamentales sobre los que las empresas deberán basar sus estrategias: actuar (con éxito) en los mercados internacionales, pero optando por aquellas localizaciones (regiones) que les reporten ventaja competitiva.
La localización es un factor de diferenciación importante y un elemento fundamental en la estrategia competitiva de las empresas. Es el entorno local, no el nacional, el que determina de manera importante la capacidad competitiva de las empresas. Además, se trata de un concepto dinámico más que estático ya que los factores de localización cambian con el tiempo, dependiendo del paradigma tecnológico-productivo dominante.
Esto es algo que Navarra, como región próspera de la UE, no debe descuidar. Bajo este prisma, Navarra cuenta con recursos, dotaciones de formación e investigación y know-how o saber hacer en determinados sectores que configuran un entorno favorable para las empresas situadas en su territorio, así como para atraer a otras firmas. Navarra y sus empresas deben diseñar sus estrategias considerando que no compiten contra las empresas alemanas, francesas o inglesas, sino contra las empresas ubicadas en regiones como Stuttgart, Lorena, o Yorkshire.
Pero además, el entorno regional europeo no debe ser entendido solamente en términos de competencia, sino también de cooperación. La colaboración con empresas y regiones prósperas en Europa puede redundar en mejoras de las capacidades y oportunidades para las empresas navarras, que se pueden traducir en ventajas competitivas.
Del mismo modo, Navarra también puede aportar su experiencia y su saber hacer a regiones que se encuentran en un estado de desarrollo menor. Es el caso de los distritos de Arges y Dolj en Rumanía, donde la Cámara ha iniciado ya un trabajo de prospección para detectar sus necesidades presentes y futuras más acuciantes y en cuya satisfacción pueden colaborar instituciones y empresas navarras, lo que sin duda se traducirá en oportunidades de negocio igualmente interesantes.
El espacio regional europeo debe ser entendido, por tanto, como un marco donde la colaboración y cooperación con otras regiones puede mejorar la competitividad de las empresas navarras. La cooperación interregional permitirá a Navarra crecer con las regiones más desarrolladas así como transmitir nuestro conocimiento a las rezagadas. Por eso, participar en encuentros empresariales internacionales, fomentar las relaciones institucionales en el ámbito internacional, pertenecer a redes de conocimiento, mantener vínculos con regiones innovadoras y con regiones con potencial de desarrollo, con aquellas avanzadas en la gestión y explotación del conocimiento o con las que se acaban de incorporar al espacio económico europeo y presentan un importante grado de apertura a los mercados internacionales, sólo puede tener implicaciones positivas para la economía foral y sus empresas.
Con ese convencimiento, la Cámara Navarra de Comercio e Industria apuesta decididamente por la cooperación entre las regiones europeas, y por eso dedica parte de sus recursos a identificar zonas y regiones europeas que supongan oportunidades de cooperación, y por lo tanto de crecimiento, a nuestras empresas.
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