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20 de Noviembre de 2008


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Eslovaquia ha sorteado con éxito la difícil transición desde un sistema de economía de planificación centralizada a uno de economía moderna de mercado. Conozca de qué forma puede favorecerle la entrada de este país en la zona euro.
26/12/2007 Cámara Navarra de Comercio e Industria
Desde el punto de vista económico, uno de los efectos principales de la incorporación a la Unión Europea es la desviación de los flujos comerciales y de inversión hacia el resto de países europeos. Tanto Eslovaquia como España realizan hoy lo más sustancial de sus intercambios con sus socios europeos. Puede decirse, por ello, que la historia de las relaciones económicas entre los dos países tiene un punto de inflexión en mayo del año 2004, cuando la entrada de Eslovaquia en la Unión Europea nos ha convertido en socios privilegiados, integrantes de un gran proyecto común. Ello ha servido, a juicio del presidente del Consejo Superior de Cámaras, Javier Gómez-Navarro, para impulsar nuestras relaciones políticas y, por supuesto, las económicas, que, aunque se desarrollan cada día, siguen sin estar al nivel que desearíamos. Las cifras de comercio entre los dos países no cesan de incrementarse cada año y han superado los 1.100 millones de euros en el año 2006, y lo mismo ocurre con las cifras de inversión, aunque son éstas más modestas y no acordes con las enormes posibilidades de colaboración que se ofrecen a nuestras empresas.
Ya por el año 2001, el gobierno eslovaco mostraba importantes avances en la estabilización de la macroeconomía y la implementación de reformas estructurales. Se ha llevado a cabo un importante conjunto de privatizaciones, el sistema bancario está casi en su totalidad en manos de banca extranjera, y los niveles de inversión extranjera han crecido. El crecimiento económico de Eslovaquia superó las expectativas en los primeros años de la década del 2000, a pesar de la recesión existente en algunos de sus mercados de exportación más relevantes.
La entrada en la Unión Europea da estabilidad a esta pequeña república de la Europa del Este, y si a este hecho le sumamos que tiene sueldos mucho más bajos que los de Alemania, Francia o España, muchas fábricas instaladas en Europa Occidental se trasladan a este país que, a día de hoy, ya es una gran potencia automovilística. Esta situación explica el gran ritmo de crecimiento económico que Eslovaquia ha tenido en los últimos años (del 6.1% en 2005).
España cuenta ya con una experiencia de más de treinta años en la Unión Europea y, según Gómez-Navarro, somos un ejemplo de buena utilización de las oportunidades que el mercado único puso al alcance de nuestras empresas. También podemos mostrar ejemplos de buenas prácticas en la eficaz utilización de los fondos estructurales y de cohesión que la Unión Europea puso a nuestra disposición.
La economía española ha dado en estos años un gran salto adelante, habiéndose convertido hoy en la octava del planeta, presentando una gran estabilidad en las principales variables macroeconómicas, entre ellas el crecimiento consolidado de nuestro producto interior bruto, durante varios años por encima de la media de los países de la Unión Europea.
Este buen desempeño de la economía española ha permitido el crecimiento y desarrollo de un importante elenco de empresas, algunas de las cuales se encuentran hoy entre las primeras de su sector a escala europea. Es el caso de las Telecomunicaciones, Energía, Infraestructuras y Transporte o la actividad turística, donde España con más de 60 millones de visitantes se ha convertido en uno de los líderes mundiales del sector.
El caso de la industria del automóvil y sus componentes es un buen ejemplo de una actividad que se está consolidando en Eslovaquia, en la que son evidentes esas posibilidades de colaboración entre empresas de ambos países.
El mercado único es también una gran oportunidad para el crecimiento y desarrollo de nuestras pequeñas y medianas empresas. Una gran escuela donde aprender a internacionalizarse y un buen medio donde crecer y mejorar las condiciones de competitividad, antes de abordar mercados terceros.
La entrada prevista de Eslovaquia en la zona euro a partir del 2009 constituirá una nueva ocasión para impulsar la economía eslovaca y establecerá nuevos lazos entre las políticas económicas de los dos países. Impulsos integradores que se deberían aprovechar desde ahora para avanzar en la vertebración de nuestro tejido económico de forma bilateral.
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