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02 de Diciembre de 2008


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La actual situación del sector vitivinícola en Europa hace que exista un excedente en la producción que va creciendo año tras año. Para remediar esto se ha propuesto una importante reforma cuyas claves adelantamos aquí.
14/01/2007 Cámara Navarra de Comercio e Industria
La reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del vino planteada por la Unión Europea ha suscitado desde su inicio una gran controversia no sólo entre los Gobiernos de los distintos países integrantes de la Unión, sino también entre prácticamente todos los actores del sector vitivinícola.
La premisa de la que parte la Comisión Europea para emprender esta reforma es que la UE tiene más de 2,4 millones de explotaciones que producen vino y abarcan 3,6 millones de hectáreas, equivalentes a un 2% de la superficie agrícola de la Unión Europea. La producción vitivinícola en 2006 representó más de un 5% del valor de la producción agrícola de la UE. Frente a estas cifras, el consumo de vino en la Unión cae año tras año, pese a que las ventas de vinos de calidad aumentan. A ello hay que añadir que en los últimos diez años las importaciones han aumentado en un 10% mientras que las exportaciones crecen lentamente.
Según los estudios de la UE, si se mantienen las tendencias actuales, la producción de vino excedentaria alcanzará el 15% de la producción anual en la campaña 2010/2011.
La sobreproducción que padece Europa hace que la UE se vea obligada a gastar cada año medio millardo de euros para deshacerse del excedente de vino que no encuentra mercado. Para intentar corregir esta situación, la Comisión ha elaborado una propuesta de reforma del sector. Uno de los puntos sobre los que se ha centrado dicha reforma es la supresión de las medidas de gestión del mercado, orientada a la desaparición de las ayudas para la destilación de crisis, apoyo a la destilación de subproductos, destilación del alcohol de boca y del vino de doble uso, ayuda al almacenamiento privado, restituciones por exportación y ayuda al mosto para el aumento del grado alcohólico volumétrico del vino.
Asimismo, la reforma establecería la prohibición de la utilización de azúcar para el aumento del grado alcohólico volumétrico (vulgarmente conocido como chaptalización) y la prima por el arranque voluntario, aunque, para evitar problemas sociales o medioambientales, los Estados miembros podrán limitar el arranque en montañas y viñedos en pendientes muy pronunciadas, así como en regiones medioambientalmente sensibles, y podrán interrumpir el arranque si el total alcanza el 10% de la superficie de cultivo de vid en el país. El total de superficie arrancada deberá ser de unas 200.000 hectáreas.
La propuesta de reforma del sector elaborada por la Comisión Europea aboga también por una ayuda única por explotación: todas las superficies cultivadas de vid podrán optar a los derechos de obtención de pago único por explotación. Y suprime las restricciones de plantación: el sistema de derechos de plantación se prorrogará hasta el final de periodo de transición en 2013, y posteriormente, se abolirá a partir del 1 de enero de 2014 para permitir a los productores de vino “competitivos” expandir su producción. Se pretende de esta forma regular la producción, ya que, teóricamente, los productores, al quedar en el mercado los más eficientes, sólo producirán aquello que puedan comercializar, desapareciendo así la sobreproducción y los excedentes que en este momento ahogan a la Unión.
Otro de los puntos de la propuesta de reforma hace referencia a que la UE autorizará prácticas acordadas a nivel internacional para fabricar vino con vistas a su exportación en esos destinos. Se mantendrá la prohibición de importar mosto para la vinificación y de mezclar vinos de la UE con vinos importados.
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