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09 de Enero de 2009


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La búsqueda de información en Google o Alexa se ha extendido, damos por supuesto que podemos encontrar todo lo que deseemos. No obstante, hay que saber buscar. Las empresas necesitan algo más que información: ésta debe ser útil y precisa. ¿Qué departamento se encargará de ello?
21/09/2005 Infocenter, Centro de Vigilancia e Inteligencia Competitiva
La incorporación de la informática en la gestión de la empresa, en los años 70-80, produjo un fenómeno de “infoxicación”, como consecuencia de las montañas de datos que acumulaban en las mesas de cualquier directivo, en forma de “papel pijama”, que constantemente era vomitado por aquellas increíbles impresoras de puntos.Los informáticos, encumbrados por la enorme fascinación que inducían, accedieron, de mano de las grandes multinacionales, a las administraciones de todas las empresas renovando y modernizando procesos. Nadie pudo resistirse, todos fuimos abducidos por su poder.
Años más tarde, la profesionalización de la gestión informatizada exigió un paso más: sustituir la cantidad por calidad de información.
Pasaron años donde las montañas de información se acumulaban semanalmente en los rincones de todos los despachos, para ser inevitablemente arrojadas a la basura. Nadie tenía tiempo para analizar semejantes “panfletadas”.
Aceptábamos el papel pijama con resignación y lo apartábamos semana a semana de nuestras mesas, pues siempre estábamos a punto de recibir la última hornada, más fresca , más adecuada, más actualizada...
Tuvieron que pasar muchos años más, para que, poco a poco, la profesionalización de la gestión exigiera información precisa, a tiempo, y solo la estrictamente necesaria.
En esta situación nos encontramos hoy cuando necesitamos disponer de información sobre el entorno. La moderna gestión habla ya de Gestión del Conocimiento y de Departamentos de Inteligencia Competitiva. Pero, por desgracia, no hay una escuela de técnicos en estas materias, y las empresas más modernas, en un afán de estar en primera línea, crean unidades de inteligencia que se basan de forma recurrente en contratar becarios para algo que nadie sabe hacer. Al fin y al cabo lo que le sobra a un becario es tiempo, y éste es un valor escaso en la empresa.
Con su mejor voluntad, estos becarios, con perfiles de “internautas”, se afanan en dar solución a las continuas demandas a las que son sometidos con medios tan escasos como ridículos. Google , Alexa, Copernic, y algún metabuscador, además de otras herramientas que solo son de utilidad en el Internet Comercial.
El desconocimiento de la existencia de un Internet Profesional, conocido en el argot del sector como “Internet Invisible” conduce a estos Departamentos al fracaso más absoluto.
Internet Invisible está al alcance de cualquier empresa, pero para acceder son necesarios cuatro elementos clave:
- Conocimiento experto de Bases de Datos y Bancos de Información, especializados.
- Sistemas robotizados, para la captura de la información correspondiente.
- Experiencia de años, en el manejo de la información, clasificación y valoración de los documentos.
Y como en casi todo...
- Dinero, para acceder a las bases de datos.
Efectivamente, los “Google” solucionan la carencia de información y, a primera vista, puede parecer maravilloso. Pero, siendo un buscador comercial incapaz de valorar la calidad de la información, nos arroja montañas de artículos, estudios o “webs” imposibles de digerir. Es por esto que me permito afirmar que Google se ha convertido en el papel pijama de nuestra época.
La función de “vigilancia” o de “inteligencia competitiva”, es una de las funciones más antiguas que el hombre ha cultivado desde que es hombre. Ya el homo habilis, y el no tan habilis, la utilizaba para la caza, y más adelante, cuando el hombre se hizo sedentario, la empleaba para seleccionar el mejor entorno para vivir.
Los servicios de Inteligencia Competitiva tienen una misión muy concreta: “ofrecer a cada departamento la información que cada uno necesita en el momento que es necesaria”. Pero, ¿se puede sacar de Internet todo lo que necesito?
Existen herramientas profesionales, “agentes inteligentes” y un largo etcétera de sistemas que, en manos de expertos, pueden resolver los problemas de su empresa en horas. Pero, lógicamente, es necesario invertir dinero y esfuerzo… como en casi todo lo que merece la pena.
Si organizamos un Departamento de Inteligencia Competitiva, deberemos dotarlo de los medios necesarios para conseguir algo de valor.
Para fabricar tornillos con garantías, no solo necesitaremos una buena materia prima, necesitaremos disponer de una buena máquina, buenos proveedores, determinadas habilidades, y, entre otras cosas, un conocimiento de los procesos.
En Inteligencia Competitiva sucede lo mismo, necesitamos una buena selección de bancos de información, unos sistemas robotizados de captura de documentos, para no eternizarnos intentando localizar la información precisa, y especialistas que sepan clasificarlos, valorarlos, y extraer lo realmente importante .
Internet, que por una parte ha facilitado y vulgarizado la obtención de “información”, por otro lado nos ha castigado con montañas de informes imposibles de clasificar, valorar y leer.
Profesionalizar los Sistemas de Inteligencia, es una responsabilidad de la Dirección, dentro de cada empresa u organización. La decisión está en sus manos.
Ramón Archanco
Director de Infocenter, Centro de Inteligencia Competitiva
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