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20 de Noviembre de 2008


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A través de este artículo, conocerá que el Departamento de Inteligencia es una necesidad estratégica, en un mundo donde Europa deja de ser el centro económico y científico.
21/07/2008 Infocenter, Centro de Vigilancia e Inteligencia Competitiva
Occidente deja de ser el centro del mundo económico. Estamos asistiendo al mayor, más profundo y más rápido cambio en el escenario de la economía mundial, que está produciendo una pérdida de la importancia de los valores occidentales a favor de otras culturas más dinámicas, abiertas y con menos hipotecas sociales.
La producción industrial de las economías emergentes supera desde el año 2005 a la producción occidental en su conjunto. Pero, en contra de lo que pensamos en Occidente, los países hoy emergentes fueron en un pasado no tan lejano, el centro del mundo económico y científico, perdiendo poco a poco su influencia hasta bien entrado el siglo XIX. En el año 1820 todavía suponían el 70% del PIB Mundial.
Ya en el siglo XV, China disfrutaba de una tecnología naval muy superior a la española para descubrir y conquistar el nuevo mundo, aunque, por las razones que fueran, no tomaron la decisión de hacerlo. Más tarde, en el siglo XIX, los europeos destruyeron su potentísima industria textil y el resto de manufacturas, prohibiendo su exportación a Europa y obligándoles a vender sus materias primas y a comprar las manufacturas occidentales.
Sin duda, esto es historia, pero en la conciencia del pueblo chino, en su "memoria histórica", están instauradas estas imágenes.
La historia de la economía mundial siempre ha estado tremendamente influida por el cambio, a diferentes velocidades, pero cambio al fin y al cabo.
El hombre es así. Cambia porque es un innovador nato, al contrario que los animales, que se mantienen siempre en el mismo grado de desarrollo. El hombre es un ser que ama el cambio, porque con el cambio sueña con un mayor bienestar.
Pero ojo. Hoy no estamos ante un cambio incremental, ni siquiera radical, repetición de otros cambios ya vividos y sobre los que hemos creado modelos para conseguir, para nosotros o para nuestra empresa, una mejor posición. El cambio al que nos enfrentamos es lo que se está llamando "Cambio Disruptivo", donde todo esta cuestionado: la tecnología, la sociedad y, sobre todo, porque el nuevo orden económico se ha desplazado desde el Centro de Europa a Asia. El hasta ayer Extremo Oriente se ha convertido en el centro del mundo, mientras que Europa y España se sitúan en un extremo del mapa y Argentina y Chile en el otro.
Para muchos, estos temas son "problemas de política internacional", de los que se ocupan los gobiernos y las grandes empresas. Bueno, las avestruces hacen lo mismo. Cuando sienten el peligro, esconden la cabeza debajo del ala. "Todas las empresas están internacionalizadas", decíamos en un articulo presentado hace unos meses en este mismo foro. Las materias primas se han encarecido por el incremento de la demanda mundial y, en especial, por la industria china. Además, los costes de mano de obra son cada vez mas reducidos en términos de economía global. Usted puede contratar los mejores ingenieros en la India. De sus universidades salen más licenciados en esta carrera que de todas las del Reino Unido. China, India y Japón sacan todos los años a la calle más de 1,5 millones de ingenieros y científicos. El mundo es mucho más rico que hace apenas unos años y las personas con posibilidad de consumo a nivel del europeo medio se han duplicado en las últimas décadas. El resultado de todo ello es que en este mundo globalizado cada vez menos gente y menos empresas pueden estar al abrigo de su economía local.
¿Qué nos preguntamos en INFOCENTER?
El mundo esta sometido a cambios de proporciones nunca vistas. Alvin Toffler reflexionaba en su libro la "Tercera Ola", escrito en 1978, sobre "el vértigo" que iba a padecer el hombre ante el cambio tan brutal de la tecnología y de los valores.
Nosotros creemos que los cambios sociales, tecnológicos y de mercado que se están produciendo exigen más que nunca que las empresas, en primer lugar, revisen sus estrategias de forma más frecuente y, en segundo lugar, lo hagan con una base de conocimiento profesional. Es decir, que sin dejar los viejos sistemas de análisis del entorno, basados en la observación física, (similares a lo que hacían los "centinelas" o "vigías" en las torres de los castillos y en el palo mayor de las naves, respectivamente), incorporen sistemas, no de "vigilancia", sino verdaderos sistemas de "Inteligencia y Prospectiva".
Las nuevas unidades de Inteligencia deben tener una orientación clarísima hacia los tres tipos de cambio: social (costumbres y legislación), tecnológico, con observación permanente de la influencia tecnológica trasversal de terceros sectores y, finalmente, hacia los que se desarrollan en los procesos de la cadena de valor y en los mercados, producidos por cambios radicales y disruptivos en el mapa de las naciones y de las economías.
Y no se equivoquen. El departamento de Inteligencia no debe depender de la dirección de I+D, tal y como estamos acostumbrados, sino del Consejero Delegado o, como mínimo, de la Dirección General. Ni más, ni menos.
Ramón Archanco
Director General INFOCENTER
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