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03 de Diciembre de 2008


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Entre las distintas expresiones que surgen periódicamente en el entorno empresarial y que comienzan a utilizarse con asiduidad hace su aparición la vigilancia tecnológica. No es ni mucho menos una expresión nueva, pero sí que es cierto que la introducción de esta "técnica" en las empresas y organismos españoles ha sido tímida y lenta, si la comparamos con países como Francia, Japón y Estados Unidos que, desde un primer momento, apostaron por los métodos de la vigilancia tecnológica para mejorar la competitividad de sus empresas.
01/02/2004 Nueva Gestión
Entendida como un conjunto de prácticas que se aplica en un entorno más o menos cerrado y que está orientado a la mejora de la efectividad de empresas e instituciones en las que se implanta, tiene como base la utilización provechosa de la información crítica. Cualquier señal informativa producida en el entorno de una organización puede ayudar a detectar riesgos u oportunidades para la misma. Rumores, noticias de prensa, mensajes en listas de discusión, datos procedentes de revistas científicas, documentos de patentes … todo es susceptible de contener información útil. Se trata pues de sistematizar la recogida de la información, saberse mover entre la cantidad ingente de información que se produce diariamente, seleccionar las fuentes adecuadas, detectar sólo aquella que tenga especial relevancia para la organización y prepararla para que se constituya en herramienta de apoyo para la toma de decisiones por parte de los directivos. Cuando el resultado de ese proceso se extiende al mercado o al entorno externo de las organizaciones la vigilancia tecnológica se transforma en inteligencia competitiva.
El conocimiento profundo de las fuentes especializadas en el sector en el que opera la empresa, la habilidad para localizar y seleccionar información en la Red y fuera de ella, y el manejo de programas de tratamiento y análisis de la información son aspectos clave en el proceso de la vigilancia tecnológica. Para dar el paso subsiguiente, esto es, para conseguir transformar la vigilancia en inteligencia, es preciso añadir a esa información crítica un conocimiento detallado del sector, del entorno político, social, económico, etc. e, indeludiblemente, la intuición de los directivos aportada por años de experiencia en la gestión de empresas y en un mismo sector de actividad.
El escenario adecuado de la VT
Para que un sistema de vigilancia tecnológica pueda desarrollarse es necesario crear dentro de la organización un escenario particular en el que resulta fundamental que todos sus miembros sean conscientes de la importancia del "conocimiento colectivo", de la importancia de compartir información y conocimiento y de la importancia de discernir entre la información que es relevante para uno mismo y la información que relevante para otros miembros de la organización. Debe existir una cultura empresarial que abogue por una fluida transferencia de información entre todos los miembros de una organización; y para conseguir ese contexto favorable a la captación y análisis de informaciones diversas es preciso que la dirección se implique directamente en estos procesos, compartiendo igualmente información y conocimiento, y motivando e incentivando a los distintos miembros de la organización para que se sientan parte activa de esta "red" de transferencia de información y conocimiento en que debe convertirse la organización.
Hacia la formación de los "vigilantes"
Desde mediados de los noventa, unas cuantas empresas españolas empezaron a incorporar sistemas de vigilancia tecnológica, conscientes de los beneficios que les podría aportar. Para ello recurrieron, en la mayoría de los casos, a contadas empresas externas especializadas en la implatanción de sistemas de VT o en la oferta de servicios de este tipo. Sin embargo, aunque ha crecido el número de empresas que apuestan por sacar mayor partido a la información y, por tanto, por aplicar técnicas de VT, también es cierto que ha habido poca investigación al respecto.
El profesional de la vigilancia tecnológica debe reunir un doble perfil de experto en recuperación y análisis de la información y de especialista en el sector de actividad en el que operan las empresas a las que sirve. Y el "vigilante" debe vigilar para la empresa, pero debe vigilar también su profesión. Y es ahí donde España presenta aún un vacío considerable. A pesar de los probados beneficios de estas técnicas y a pesar de conocer las experiencias integrales desarrolladas en países tan cercanos como Francia, aquí no hemos apostado aún por crear programas de formación específicos para los futuros profesionales de la vigilancia tecnológica. Y esto representa una fuerte carencia no sólo para quienes pretendan dedicarse a la actividad, sino también para los agentes de un sistema Ciencia-Tecnología y Sociedad que debería colaborar más. Un hipotético centro de formación en VT facilitaría y mejoraría la formación de los profesionales, pero también podría servir de interlocutor con las empresas del entorno, sensibilizándolas sobre la capacidad competitiva que proporciona el análisis de la información y facilitando la incorporación de los alumnos recién formados a los departamentos de vigilancia tecnológica que, paulatinamente, deberían irse creando.
No basta con hablar de la vigilancia tecnológica e iniciar tímidamente su aplicación. Es preciso, además, impulsar y respaldar la actividad, y eso implica formación especializada, sensibilización de las empresas, estudio de los referentes de éxito dentro y fuera de nuestras fronteras y, por supuesto, creación y mantenimiento de servicios de información sectoriales que faciliten a las empresas dar el primer paso hacia la utilización inteligente de los datos del entorno.
Elena Giménez Toledo, Profesora de Documentación Informativa de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra
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